Podemos definir la seguridad de máquinas como la aplicación de medidas para eliminar peligros y reducir riesgos, con el objetivo de evitar accidentes y daños a los profesionales que trabajan con los equipos, considerando tanto su uso previsto como el mal uso razonablemente previsible.
Con base en informes publicados entre 2022 y 2024 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en promedio, 400 millones de trabajadores sufren accidentes laborales no fatales cada año, además de cerca de 3 millones de accidentes fatales en todo el mundo. Algunos países de América Latina tienen una presencia preocupante en estas estadísticas. En número absoluto de accidentes laborales no fatales, Colombia aparece en el 5.º lugar del ranking, con más de 723 mil accidentes registrados en 2015. Brasil aparece en 7.º lugar, con datos de 2017 y casi 550 mil accidentes, mientras que México ocupa el 8.º lugar, con poco más de 500 mil accidentes registrados en 2021. En términos de accidentalidad, Costa Rica lidera el ranking, con un promedio de 6.245 accidentes no fatales por cada 100 trabajadores. También aparecen entre los primeros 20 países Colombia, en 5.º lugar, con 3.430/100; Argentina, en 12.º lugar, con 2.199/100; Chile, en 13.º lugar, con 2.168/100; y Uruguay, en 14.º lugar, con 2.165/100.
Las máquinas y los equipos en malas condiciones, ya sea por falta de inversión, uso inadecuado por parte del trabajador o, muchas veces, por decisiones imprudentes de la empresa para reducir costos, pueden causar accidentes graves. Por eso, adoptar la evaluación y la gestión de riesgos para determinar los requisitos de salud y seguridad aplicables a cada máquina es fundamental.
Para realizar este análisis, es necesario considerar tres etapas principales: analizar los riesgos, mediante un estudio detallado para identificar posibles peligros en cada máquina; evaluar las consecuencias, midiendo el impacto potencial de cada riesgo en la seguridad de los trabajadores y en la operación general; y gestionar y mitigar los riesgos, implementando medidas de seguridad adecuadas para reducirlos y proteger a las personas.
Lamentablemente, uno de los grandes desafíos es que muchas industrias todavía no cuentan con una cultura sólida y consolidada de seguridad laboral. Como resultado, temas como la seguridad de máquinas, la apreciación de riesgos y el estudio de áreas clasificadas quedan en segundo plano y solo se ponen en marcha después de que ocurre un incidente en el ambiente de trabajo. Es necesario cambiar esta mentalidad y construir una cultura orientada a un futuro más seguro.
Pero, en definitiva, ¿cuánto cuesta no invertir en seguridad de máquinas? Entre los principales costos están los gastos médicos, debido al alto costo de tratamientos, lesiones y rehabilitación; los procesos judiciales, que pueden implicar multas, indemnizaciones y gastos con abogados y tribunales; los daños a equipos, que exigen reparaciones o sustitución de máquinas; la interrupción de la producción, con paradas operativas y pérdida de pedidos o contratos; la pérdida de productividad, causada por colaboradores lesionados o inseguros; y el daño a la reputación, que puede generar pérdida de clientes y dificultar la atracción de nuevos negocios.
Otra causa relevante
Otro factor importante en los accidentes industriales es la falta de inversión en estudios de áreas clasificadas. Estas áreas son lugares donde existe probabilidad de formación de una atmósfera explosiva debido a la naturaleza de la operación, ya sea por la presencia de gases o líquidos inflamables, o por polvo combustible. Lo adecuado es que estas áreas pasen por un análisis minucioso de riesgos, en el que se identifiquen, conozcan y clasifiquen todas las condiciones y características de las mezclas combustibles presentes en el lugar.
Por lo tanto, invertir en seguridad de máquinas y en estudios de áreas clasificadas es una medida esencial para reducir riesgos, proteger a los trabajadores y preservar la continuidad de las operaciones. Más que cumplir con requisitos legales, de acuerdo con la normativa aplicable en cada país, se trata de una decisión estratégica capaz de evitar pérdidas humanas, financieras y reputacionales. Construir entornos industriales más seguros exige planificación, conocimiento técnico y, sobre todo, una cultura de prevención presente en todos los niveles de la organización.
Leonardo Fazzilani, Especialista en Seguridad de Máquinas de Schmersal

