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Atmósferas explosivas en la era de los datos: cuando la seguridad se encuentra con la inteligencia digital

Sensores, inteligencia artificial y mantenimiento predictivo están redefiniendo la protección en áreas clasificadas y demostrando que innovación y seguridad deben avanzar juntas

Trabajar con atmósferas explosivas implica, ante todo, una alta responsabilidad técnica y normativa. Los entornos industriales donde puede formarse este tipo de atmósfera requieren mucho más que estructuras robustas: exigen decisiones fundamentadas en análisis de riesgos, precisión técnica y estricto cumplimiento de normas internacionales.

Estos entornos, conocidos como áreas clasificadas, son aquellos donde existe la posibilidad de formación de mezclas inflamables de aire con gases, vapores, nieblas o polvos combustibles, en condiciones que pueden permitir la propagación de una explosión en caso de ignición. En este contexto, la seguridad no depende únicamente del cumplimiento formal de requisitos, sino de la capacidad de diseñar, instalar y mantener sistemas capaces de prevenir el riesgo desde su origen.

De acuerdo con la norma IEC 60079-10-1, la clasificación de estas áreas se basa en la frecuencia y duración de la presencia de la atmósfera explosiva, lo que determina las zonas de riesgo (Zona 0, 1 o 2 para gases y vapores; Zona 20, 21 o 22 para polvos). Este es el punto de partida para todo el sistema de seguridad en ambientes Ex, que requiere equipos con certificación específica, métodos constructivos adecuados y procesos de mantenimiento con total trazabilidad.

Asimismo, la selección del tipo de protección —como envolvente a prueba de explosión (Ex d), seguridad intrínseca (Ex i), presurización (Ex p) o protección por envolvente (Ex t)— depende directamente de la clasificación del área y del tipo de sustancia presente.


De la contención a la anticipación

Históricamente, los sistemas desarrollados para áreas clasificadas han sido concebidos con un enfoque centrado en la resistencia a fallas. Equipos robustos, certificaciones estrictas y redundancia operativa definieron durante décadas los estándares de diseño, dando lugar a soluciones altamente confiables, pero con limitada capacidad predictiva.

En otras palabras, eran sistemas eficaces, pero fundamentalmente reactivos.

Este paradigma comenzó a transformarse con la llegada de la Industria 4.0 y la digitalización de los procesos industriales. La disponibilidad de datos en tiempo real, el uso de algoritmos de inteligencia artificial y la incorporación de sensores inteligentes han abierto el camino hacia un nuevo enfoque: anticipar en lugar de reaccionar.

La propia norma IEC 60079-14 reconoce esta evolución. En su apartado 4.1.1, establece que, además de los requisitos de seguridad, deben considerarse las consecuencias operativas, como interrupciones productivas y pérdidas económicas. Este enfoque impulsa el desarrollo de soluciones más integradas, donde la seguridad y la eficiencia operativa dejan de ser variables independientes.


Aplicaciones prácticas de la digitalización

Un ejemplo concreto de esta transformación se observa en proyectos recientes de digitalización de sistemas de seguridad en áreas clasificadas dentro de instalaciones petroquímicas.

Mediante la incorporación de sensores inteligentes conectados a plataformas digitales, es posible monitorear variables ambientales y operativas que anteriormente pasaban desapercibidas. El análisis de estos datos, combinado con modelos de comportamiento, permite identificar microvariaciones asociadas al desgaste de componentes, fallas de aislamiento o desviaciones térmicas, sin comprometer la certificación Ex ni introducir nuevos riesgos en la operación.

Este mismo enfoque ya se aplica en el sector agroindustrial, particularmente en instalaciones como silos y almacenes de granos. El polvo generado en estos procesos es altamente inflamable, y cualquier anomalía en motores, tableros eléctricos o sistemas de ventilación puede dar lugar a atmósferas explosivas críticas.

A través del uso de sensores de vibración, temperatura, presión e integridad de envolventes, es posible detectar de forma anticipada señales de degradación o acumulación de polvo, ajustando los planes de mantenimiento con mayor precisión y seguridad. En este sentido, la norma IEC 60079-31, que aborda la protección de equipos frente a polvos combustibles, proporciona directrices clave para este tipo de aplicaciones.


Mantenimiento basado en condición

La norma IEC 60079-17, enfocada en la inspección y mantenimiento de instalaciones en áreas clasificadas, ha sido históricamente aplicada mediante inspecciones visuales y funcionales en intervalos predefinidos.

Con la digitalización, surge la oportunidad de evolucionar hacia modelos de mantenimiento basado en condición, incorporando monitoreo continuo, análisis de tendencias y sistemas de alerta temprana.

Este enfoque no solo incrementa el nivel de seguridad, sino que también mejora la eficiencia operativa. Permite optimizar recursos, priorizar intervenciones críticas y evitar reemplazos innecesarios de componentes.

Adicionalmente, las plataformas de gestión de activos conectadas facilitan la generación de históricos detallados, el soporte a auditorías y la integración entre la seguridad de procesos y los indicadores de desempeño de la planta.


La base es el conocimiento técnico

Es fundamental destacar que la digitalización en áreas clasificadas requiere una base sólida de conocimiento técnico. La incorporación de nuevas tecnologías en entornos con riesgo de explosión no puede estar motivada únicamente por objetivos de productividad.

Es imprescindible comprender los principios de protección Ex, las restricciones asociadas a las certificaciones y los cuidados específicos en la aplicación de sensores, comunicaciones inalámbricas, barreras de seguridad, switches y gateways de datos.

Aspectos como disipación térmica, puesta a tierra, equipotencialidad, clasificación de temperatura y niveles de protección de equipos (EPL) deben ser rigurosamente considerados.

En este contexto, la formación continua de los profesionales involucrados —ingenieros, técnicos de mantenimiento, proyectistas y responsables de seguridad— se convierte en un factor crítico. Solo a través de la capacitación constante es posible interpretar correctamente las normas internacionales y evitar riesgos derivados de aplicaciones inadecuadas.


Más que tecnología: una transformación cultural

Más que una evolución tecnológica, la digitalización de las áreas clasificadas representa un cambio profundo en la forma de gestionar el riesgo.

Pasar de un enfoque centrado en la contención a uno basado en la anticipación es esencial para proteger de manera más eficaz a las personas, los procesos y las instalaciones.

Porque en atmósferas explosivas, cada segundo cuenta. Y contar con la información adecuada en el momento oportuno puede marcar la diferencia entre el control y la emergencia.

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